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Un amor de verano

Ahora que Grecia está pasando por lo que está pasando, y yo ando -sin habérmelo propuesto previamente, como tantas otras cosas en mi vida- en una especie de campaña propagandística sobre las delicias de los tríos como una posible alternativa -lo diré así- de  las relaciones interpersonales, viene a mi memoria una película que, cuando la vi, a principios de los pasados años ochenta, a mis veintipocos años de edad, me provocó una sensación como de gusanillos que se movían justo por encima del estómago y luego se desplazaban por todo el cuerpo; una sensación muy agradable -a pesar de los animalitos que menciono- y por entonces prácticamente desconocida para mí.

Se trata de una película estadounidense del año 1982, escrita y dirigida por Randal Kleiser (el mismo de Grease o El lago azul) y protagonizada por Peter Gallagher, Daryl Hannah (la seductora sirena rubia de Splash; la rubia que enamora a Antonio Banderas, el novio de su hermana –Melanie Griffith– precisamente, en Two Much) y la triste y tempranamente desaparecida Valérie Quennessen. Los dos primeros interpretan una pareja de jóvenes turistas norteamericanos que llegan a Santorini para pasar un mes de vacaciones. En la isla, él conoce por casualidad a una arqueóloga francesa, se enamora de ella y se lo confiesa a su novia. Curiosamente, cuando parece que la pareja de novios se va al garete, la chica conoce a su oponente, la arqueóloga, se hace amiga de ella y deciden vivir (y tal y tal) los tres juntos. Más aún, la fantasía de Mr. Kleiser (el guionista y director) es tanta, que los tres se lo pasan estupendamente y ya no pueden dejar de compartir todo en su vida. ¡Qué bonito!

Daryl Hannah, Peter Gallagher y Valérie Quennessen en "Un amor de verano" (1982)

Daryl Hannah, Peter Gallagher y Valérie Quennessen en Un amor de verano (1982)

Para que te hagas una idea, por si no has visto la peli Un amor de verano (en inglés Summer Lovers) inserto a continuación un tráiler con la belleza del paisaje y de los protagonistas, y la canción de The Pointer Sisters: I’m so excited.

¿Te imaginas en una situación así?

En fin, para los aficionados a los tríos -al menos en el cine- dejo una interesante recopilación de los menage à trois “más emblemáticos (y candentes) en la historia del séptimo arte” que publicó la revista GQ hace un año.

Tríos sexuales de impacto en el cine

Cartel anunciador de la película "Summer Lovers" (1982)

Cartel anunciador de la película Summer Lovers (1982)

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Un trío de locura

Estudios científicos -más o menos acreditados- afirman que en la práctica, y en la fantasía mucho más, los tríos son relativamente frecuentes. Sobre todo ¡cómo no! entre los hombres.

Confieso que me encuentro entre esa estimable minoría amante de los tríos; y que, puestos a elegir entre las dos posibilidades más habituales, a saber, hombre-mujer-hombre o mujer-hombre-mujer, me decanto por la primera. Fanfarronadas aparte, reconozcamos que una mujer con dos hombres siempre va hacer mejor papel que un hombre con dos mujeres.

Dicho lo cual, a nadie extrañará que me guste con locura ese trío formado por un matrimonio, mi adorada Diana Krall y Elvis Costello, el señor que tiene el gusto de ser su marido, justo al incombustible Willie Nelson, que compuso la canción Crazy en 1961. Como quien dice… ayer.

El incuestionable encanto de la mujer madura

¿Quién ha dicho que una mujer madura no es sexy? Stephen Vizinczey no y yo tampoco. De hecho, las mujeres maduras me parecen (salvo contadas excepciones y siempre por cuestiones que nada tienen que ver con su apariencia sino con su modo de entender la vida) exquisitamente atractivas y sensuales. Un buen ejemplo de ello es la dama Ilyena Vasílievna Mirónova, descendiente de un coronel ruso zarista y del carnicero de la reina Victoria, es decir, la estupenda actriz británica Helen Mirren.

Helen Mirren

Helen Mirren

A sus casi setenta años, como lo ha sido siempre, Helen Mirren me parece atractiva física y sexualmente. Pero su atractivo -por lo que he podido saber de ella- va más allá de lo estrictamente físico; por muy evidente que sea su belleza de mujer.

Helen Mirren

Helen Mirren

Veámosla en este video (que merece contemplarse a pantalla completa):

Hace ya un año, poco más o menos, la actriz anunció que padece la enfermedad de Parkinson. Pero está dispuesta a enfrentarse a ella con coraje.

¡Fuerza Helen! Mujer encantadora.

“Ancora”… Diane Lane

Esta noche nada de disquisiciones ni ensueños, ni historias de diosas mitológicas. Aunque, bien pensado, ella es para mí un mito, una diosa… Pero no se hable más, porque quiero emplear todo mi ser en la grata contemplación de Diane Lane, en la primera pero no la última ocasión que viene al blog (esta vez Bajo el sol de la Toscana), mientras Eduardo De Crescenzo canta Ancora.

¡Ufffs! Necesito una ducha fría… Pero, por favor, con ella.

Diane Lane

Diane Lane

Cuando la imaginación se desboca… Impúdicos ensueños contigo, Dalí y Gala

No sé por qué siento una predilección especial por la espalda. Cada parte de la anatomía humana tiene su atractivo especial. Pero, no sé por qué, la espalda me resulta particularmente sensual…

Contemplar tu espalda desnuda, querida amiga, ha traído a mi memoria a esa Gala que Dalí pintó en 1960 -y lo confieso- ha provocado en mi imaginación ensueños impúdicos en los que tú y yo compartíamos una noche de pasión en nuestro refugio secreto con Dalí y Gala.

Se ama porque se ama… Yo amo a Dalí, con su locura -que no es tal- y con su genialidad inimitable. Y por Dalí amo a Gala. De Elena Ivanovna DiakonovaGala– se ha hablado mucho… y no siempre bien.

Salvador Dalí (1904-1989). Galarina (1945) Óleo sobre lienzo. 64,10 x 50,20 cm. Theatre-Museu Dalí. Figueras

Salvador Dalí (1904-1989). Galarina (1945)
Óleo sobre lienzo. 64,10 x 50,20 cm.
Theatre-Museu Dalí. Figueras

Pero yo prefiero quedarme con la historia que nos cuenta el maestro Juan Carlos Boveri, en su blog Historias de Amores (a la se puede acceder directamente, pulsando sobre el nombre del blog).

Contigo, Dalí y Gala podría estar en el azul mediterráneo de una cala cerca de Cadaqués, paseando por la Vía Láctea o en las laderas del Parnaso… o, como estamos ahora, en la acogedora quietud de nuestro particular refugio. Fuese donde fuese, no podría contenerse nuestra pasión extrema por la belleza; y las palabras, los gestos, el suave roce de manos y pieles, las miradas cómplices… -estoy seguro de ello- harían estallar esa pasión en surrealistas orgasmos de colores.

Salvador Dalí (1904-1989). Leda atómica (1949) Óleo sobre lienzo. 61 x 46 cm. Theatre-Museu Dalí. Figueras

Salvador Dalí (1904-1989). Leda atómica (1949)
Óleo sobre lienzo. 61 x 46 cm.
Theatre-Museu Dalí. Figueras

La armoniosa tranquilidad del vídeo, que inserto a continuación, bien puede ayudar a completar la fase de resolución tras nuestro íntimo encuentro con el genio y su musa.

Pero nadie le ha puesto música a Dalí como lo hiciera Mecano, con la acariciante voz de Ana Torroja. Sus notas resuenan todavía mientras mis besos te dicen: ¡Hasta pronto amiga! Te espero en nuestro refugio secreto.

Un domingo de verano

Esta tarde de verano me siento vencido por el calor, a punto de caer desplomado, y no me apetece hacer nada de lo mucho que tendría que hacer. Sólo me apetece estar tumbado en agradable compañía, como los protagonistas de ese Idylle d’été que pintó el belga Auguste Levêque en 1918… y podemos ver arriba. Pero más fresco aún que ellos. Añoro el mar.

Josep de Togores (1893-1970). Couple à la plage (1922). Óleo sobre lienzo. 89,5 x 116 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid

Josep de Togores (1893-1970). Couple à la plage (1922). Óleo sobre lienzo. 89,5 x 116 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid

La última página de la novela

Pocos placeres conozco (algunos hay pero dejo su comentario para otra ocasión) como entregarse sin prisas a la lectura de un buen libro. Y si es una novela, disfruto cuando la imaginación vuela libre imaginando que formo parte de ella. Luego, al terminar, como dicen que ocurre cuando se ve el final de la vida, pero mucho más despacio, las imagénes que han conformado ese pequeño trozo de vida que es la novela vuelven a mi mente recreándome en su recuerdo.

No sé si tú has sentido algo así. Y me pregunto que pasaría por la mente de esta dama que retrató Ernest-Édouard Martens en 1903 al acabar de leer su novela.