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Versos de mujer

A riesgo de llevarme una merecida reprimenda, por hacerlo sin permiso, bajo el Desnudo acostado de Modigliani, me otorgo el privilegio de presentar aquí uno de los versos de una extraordinaria poeta erótica que admiro profundamente: Lucía Conde Parmés. Pensándote a solas Tumbada en esta alfombra yo te pienso desnudo mientras juegas con mi sexo. . Imagino tus dedos incansables apartando mis labios suavemente para entrar en mi cuerpo con tu lengua. . Tumbada en esta alfombra te imagino con barba de tres días, fatigado, después de una batalla interminable que no hemos dado aún por terminada. . Tu lengua moja todo ávidamente; soy río que precisa navegante. Tus dedos son la seda que despierta los montes que hay en mí en ligero roce. . Tumbada en esta alfombra yo te llamo y el eco me devuelve a mí tu nombre… Aún sola me resigno a que mis manos sean protagonistas de esta historia. . El blog de Lucía Conde es una delicia para los sentidos, las emociones y el pensamiento que no puedes dejar …

Un amor de verano

Ahora que Grecia está pasando por lo que está pasando, y yo ando -sin habérmelo propuesto previamente, como tantas otras cosas en mi vida- en una especie de campaña propagandística sobre las delicias de los tríos como una posible alternativa -lo diré así- de  las relaciones interpersonales, viene a mi memoria una película que, cuando la vi, a principios de los pasados años ochenta, a mis veintipocos años de edad, me provocó una sensación como de gusanillos que se movían justo por encima del estómago y luego se desplazaban por todo el cuerpo; una sensación muy agradable -a pesar de los animalitos que menciono- y por entonces prácticamente desconocida para mí. Se trata de una película estadounidense del año 1982, escrita y dirigida por Randal Kleiser (el mismo de Grease o El lago azul) y protagonizada por Peter Gallagher, Daryl Hannah (la seductora sirena rubia de Splash; la rubia que enamora a Antonio Banderas, el novio de su hermana –Melanie Griffith– precisamente, en Two Much) y la triste y tempranamente desaparecida Valérie Quennessen. Los dos …

Un trío de locura

Estudios científicos -más o menos acreditados- afirman que en la práctica, y en la fantasía mucho más, los tríos son relativamente frecuentes. Sobre todo ¡cómo no! entre los hombres. Confieso que me encuentro entre esa estimable minoría amante de los tríos; y que, puestos a elegir entre las dos posibilidades más habituales, a saber, hombre-mujer-hombre o mujer-hombre-mujer, me decanto por la primera. Fanfarronadas aparte, reconozcamos que una mujer con dos hombres siempre va hacer mejor papel que un hombre con dos mujeres. Dicho lo cual, a nadie extrañará que me guste con locura ese trío formado por un matrimonio, mi adorada Diana Krall y Elvis Costello, el señor que tiene el gusto de ser su marido, justo al incombustible Willie Nelson, que compuso la canción Crazy en 1961. Como quien dice… ayer.

Cuando la imaginación se desboca… Impúdicos ensueños contigo, Dalí y Gala

No sé por qué siento una predilección especial por la espalda. Cada parte de la anatomía humana tiene su atractivo especial. Pero, no sé por qué, la espalda me resulta particularmente sensual… Contemplar tu espalda desnuda, querida amiga, ha traído a mi memoria a esa Gala que Dalí pintó en 1960 -y lo confieso- ha provocado en mi imaginación ensueños impúdicos en los que tú y yo compartíamos una noche de pasión en nuestro refugio secreto con Dalí y Gala. Se ama porque se ama… Yo amo a Dalí, con su locura -que no es tal- y con su genialidad inimitable. Y por Dalí amo a Gala. De Elena Ivanovna Diakonova –Gala– se ha hablado mucho… y no siempre bien. Pero yo prefiero quedarme con la historia que nos cuenta el maestro Juan Carlos Boveri, en su blog Historias de Amores (a la se puede acceder directamente, pulsando sobre el nombre del blog). Contigo, Dalí y Gala podría estar en el azul mediterráneo de una cala cerca de Cadaqués, paseando por la Vía Láctea o …