Mitología
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El Juicio de Paris

Habíamos dejado la boda de Tetis y Peleo sumida en gran confusión por culpa de la vengativa Eris que había arrojado sobre la mesa la dorada manzana de la discordia con la inscripción Kallisti: “para la más bella”. Tres diosas principales –Atenea, Afrodita y Hera– se disputaban su posesión. Zeus, que no parecía muy dispuesto a tomar una decisión que las enfrentara con ellas, decidió encomendar la resolución del conflicto a un joven mortal llamado Paris, hijo del rey de Troya, que por entonces se ocupaba en labores de pastor, aduciendo -precisamente- que sería el más adecuado para juzgar, ya que vivía alejado del mundo y de las pasiones humanas y divinas.

En consecuencia, las diosas se trasladaron hasta la tranquila pradera donde se encontraba Paris acompañadas por Hermes, el dios mensajero, que mostró al joven pastor convertido en juez, advirtiéndole que debía entregarla a la más bella. Cada una expuso sus argumentos (sin que faltaran ciertos intentos de soborno) ofreciéndole al ingenuo pastor el premio que obtendría si la elegía a ella. Hera, la esposa de Zeus, le ofreció todo el poder que pudiera desear. Atenea, diosa de la inteligencia, le ofreció la sabiduría. Afrodita, le ofreció el amor de la mujer más bella del mundo. No se ponen de acuerdo los autores clásicos sobre si las tres diosas se mostraron desnudas ante el pastor. La mayoría de los pintores piensan que sí (la verdad es que el detalle les venía muy bien para hacer sus cuadros más atractivos) y yo también lo creo. Al fin y al cabo, se supone que Paris había de juzgar la belleza…

Pero, de lo que no cabe duda es de que Paris, tan joven y tan ingenuo, optó por el amor antes que por el poder o la sabiduría y le entregó la manzana a Afrodita.

La escena ha sido representada en multitud de ocasiones en la pintura. El tema se presta a ello. Esta vez he elegido dos: el magnífico cuadro de Rubens que encabeza el post, que se encuentra en el Museo del Prado; y el de Enrique Simonet, valenciano afincado durante muchos años en Málaga, en cuyo Museo se puede contemplar, porque me encanta.

Enrique Simonet. El Juicio de Paris (1904). Museo de Bellas Artes de Málaga

Enrique Simonet. El Juicio de Paris (1904). Museo de Bellas Artes de Málaga

Cabe añadir que “la mujer más bella del mundo” era Helena, la esposa del rey de Esparta, Menelao, la cual –Afrodita cumplió su promesa- quedó prendada de Paris cuando pasó por su tierra. Él la raptó. ¿Qué iban a hacer, si ella era casada? Se le llevó a Troya y luego… ya sabes la que se armó.

*

Para saber más sobre el tema, recomiendo el artículo que le dedica en su estupendo blog euclides59:

El Juicio de Paris en la Pintura. (La Boda de Tetis y Peleo)

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7 Comments

  1. Rosa Ave Fénix says

    Gracias por darme más información, lo lamento mucho pero con la mitología me hago un caos en mi cabeza, además, teniendo en cuenta que muchos dioses de la mitología griega, son los mismos que la romana pero con otros nombres.

    Le gusta a 1 persona

    • No te lamentes por eso, estimada amiga. Ni hay por qué darme las gracias. En todo caso, soy yo quien ha de dártelas por tu amable presencia en esta página. Y espero ser capaz de que siga interesándote (aunque no pueda publicar con la frecuencia que me gustaría) para seguir disfrutando tan amable presencia.
      Un abrazo mitológico, Rosa, y una manzana dorada para ti, por bella.

      Me gusta

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